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Querida familia floral a través del presente articulo queremos compartir con ustedes la maravillosa experiencia vivida en estos meses. Nuestro país nunca volverá a ser el mismo que antes del 27 de febrero de 2010, el terremoto y tsunami que destruyo gran parte de las ciudades y pueblos costeros de las VI, VII y VIII regiones de nuestro país y que sacudió violentamente a muchas otras regiones, quedara grabado en nuestra historia por siempre, esa madrugada fueron demasiadas las vidas que se perdieron y el stress vivido no permitía poder avanzar en esta terrible tragedia. |
Todos nos vimos afectados de una u otra manera; fueron horas interminables las posteriores al terremoto y ni decir el impacto que significó cuando llegaron las primeras imágenes por televisión del tsumani, imágenes que se pudieron apreciar una y otra vez y que conmovieron a la comunidad mundial.
Nosotros como Terapeutas Florales no estuvimos ajenos a ella y tan pronto nos reencontramos en nuestra casa Mount Vernon nos preguntamos de qué manera podríamos ayudar para que nuestro país se pusiera de pie nuevamente. Inmediatamente acordamos que lo que había que hacer era llevar nuestras flores para dar calma y tranquilidad a nuestros compatriotas que estaban sufriendo.
Rápidamente enviamos una invitación para nuestros ex alumnos, contándoles que teníamos la intención de viajar a las zonas más afectadas y poder llevar una fórmula preparada por un gran número de personas anónimas que trabajaron arduamente en nuestra escuela a la que denominamos “calma y tranquilidad”. La respuesta fue inmediata y en 2 o 3 días ya teníamos coordinado un grupo de 25 terapeutas distribuidos en 8 automóviles, listos para salir el 06 de marzo rumbo a Santa Cruz, Lolol, Paniahue, Chépica, Llico, Boyeruca y varios sectores más. Lo que encontramos a nuestra llegada fue impactante y aunque sabíamos más o menos el nivel del desastre, no estábamos emocionalmente preparados para tanta destrucción. A pesar de ello las personas estaban enteras y seguían en pie con la claridad de que lograrían salir adelante; fueron más de 2000 personas con las que hablamos y a quienes les entregamos las esencias, pero cada una de ellas agradecía de sobre manera el que estuviéramos presentes acompañándolos en este tránsito. La ayuda llegaba de todas partes y ese fin de semana nos encontramos con interminables caravanas de particulares con sus autos pintados “FUERZA CHILE”, era emocionante ver esa cantidad de familias todas en ayuda de los que más estaban sufriendo. Fue un día lleno de emociones encontradas, pero finalmente concluimos que es ahí donde teníamos que estar y volver tantas veces como fuera necesario para poder aportar un poco de tranquilidad a estas personas que lo habían perdido todo pero, que habían tenido la suerte de NO tener desgracias personales.
Ya de regreso en Santiago y con la calma que da el paso del tiempo, comprendimos que la ayuda era necesaria también en la zona de Constitución y sus alrededores por lo que emitimos un nuevo llamado a nuestros terapeutas y ya esta vez, con un poco más de experiencia, partimos el sábado 13 de marzo hacia Constitución, Pencahue, Curepto, Iloca, Lora, Duao, Licanten, Hualañe, San Javier, Parral, Cauquenes, Putu, Junquillar, Quivolgo, Las Cañas, Pellines, Pahuil, Chanco, Pelluhue, Curanipe, y tal vez otros que en este momento no recuerdo……en esta oportunidad fuimos 55 los terapeutas divididos en 12 autos; coordinamos muy precariamente con un aserradero de la zona que nos permitiera instalar nuestras carpas y una vez más partimos……cada auto con su destino definido y teniendo claro que lo que encontraríamos no seria fácil de sobrellevar, pero el espíritu del Dr. Bach nos acompañó en cada momento y permitió que nuestro viaje fluyera sin obstáculos a pesar de los caminos cortados.
Una vez en destino, el panorama era más desolador que en Santa Cruz, ya que además de ser una zona mucho más extensa de territorio, existía la diferencia que en esta zona se habían perdido muchas vidas…… esto se podía respirar en el aire…. Fue muy impactante ver tanta destrucción, tantas personas en estado de shock, tantas personas con miedo, sin poder dormir, sin querer dormir porque podría venir otro peor…..el caminar por las calles era encontrarse a cada esquina con mas destrucción, no había organización alguna en la comuna, por lo que simplemente tomamos nuestras flores y comenzamos a caminar, en cada cuadra encontrábamos muchas personas con quienes hablábamos y les entregábamos los frascos de “calma y tranquilidad”, les explicábamos qué eran y cómo les ayudarían a superar esta catástrofe y ellos sólo querían ser escuchados. Las historias que escuchamos nos llegaron muy profundo al corazón y nos hicieron reflexionar de lo afortunados que habíamos sido tras esta catástrofe. El trabajo fue intenso y lleno de emociones; ya caída la noche nos dirigimos a nuestro punto de encuentro, preparamos nuestras carpas y tuvimos un tiempo de reflexión respecto del trabajo realizado y lo impotentes que nos sentíamos de no poder ayudar más, Esa noche dormimos con frío, pero era un frío interno de haber sentido tanto dolor de nuestra querida gente de los pueblos visitados. Habiendo recargado pila partimos a la mañana siguiente todos los grupos concentrados a Constitución; caminando interminablemente, repartiendo nuestras flores, ya la voz de que estábamos se había corrido y las personas nos detenían en la calle para pedir que les dejáramos más frasquitos para su familia. Nos comentaban que esa noche habían logrado dormir y que se sentían con más fuerzas para seguir en este día a día que no era para nada alentador. En la plaza se había congregado la gente para la misa, que al estar la iglesia destruida, se hacía al aire libre. Luego de la misa, el orfeón del ejercito animaba a las personas tocando temas de Américo, La Noche y tantos otros… fue hermoso estar ahí y ver como la unión de este país se plasmaba en ese acto. Cuando cayó la tarde del día domingo y ya listos para volver a Santiago nos embargó una suerte de tristeza pues no queríamos dejarlos, sentíamos que habíamos hecho tan poco, pero nos dio la fuerza para comprometernos a regresar mes a mes a llevarles un poco de consuelo con nuestras flores.
Han pasado 4 meses desde nuestra primera visita y cada visita ha sido más enriquecedora que la anterior. Claramente la emergencia ya pasó y hoy estamos trabajando temas más personales. Hay que reconocer que la última visita del 19 y 20 de junio tuvo un sabor distinto, distinto, porque en mayo ya las atenciones se hicieron personalizadas y los resultados un mes después fueron simplemente “maravillosos”; ver como el Willow va desapareciendo de sus rostros, ver como el Gentian abandona sus vidas, dando paso a la esperanza, ver como gracias al hermoso Star of Bethlehem, el trauma va quedando en la historia y ellos deciden tomar las riendas de su vida para comenzar de nuevo. Sentir como nos reciben en sus casas mes a mes y comparten con nosotros una taza de café o como Yaneth en Pelluhue nos prepara unas sopaipillas a modo de agradecer nuestras constantes visitas o como Herminia nos tenía guardado 12 huevos de campo para que no pasáramos hambre en la noche, nos hace sentir parte de ellos, parte del camino que están realizando y que ha sido muy duro, muchas de las personas que hemos conocido han perdido un familiar, una amigo o un conocido y, sin embargo, tienen la fuerza para continuar, es esa fuerza la que hace que nosotros los Terapeutas Florales de Mount Vernon estemos más comprometidos que antes con el servicio a nuestra gente linda del sur de Chile.

Tenemos que dar nuestros agradecimientos públicamente a muchas personas que hacen posible esta labor, a:
Catherine Keattch con el envío de esencias florales para nuestras preparaciones.
Richard Katz y Patricia Kaminsky que a los pocos días de ocurrida la tragedia nos hicieron llegar formulas para ayudar en el post trauma.
Jordi Cañellas que con su donación de tinturas madre ha hecho posible todos nuestros servicios.
A todos nuestros terapeutas que creen en el servicio y están dispuestos a dar su tiempo e incluso financiar de sus bolsillos cada viaje.
María Julia Falcón C.
Instituto Mount Vernon
Santiago – Chile
Santiago junio de 2010
Notas anteriores:
• La Flor del amor y la caridad
• La Mirada Femenina
• Yo soy quien quien soy
• Hambre, Amor y Flores de Bach
• Pequeños Retratos: Grandes Necesidades
• La terapia floral de Bach, desde sus inicios hacia nuestros días.
• El Síndrome de Burn out
• ¿Por qué las mujeres somos tan critionas?
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