Fue una experiencia asombrosa – dijo Jack.
Estaba en la habitación temblando de miedo, ya sabeis que siempre me ha parecido que está encantada.

Y al instante estaba en las orillas del lago de Galilea, extendiendo mi mano y hablando con el viento y la lluvia. Cristo estaba junto a mi, y me he girado y le he sonreído abiertamente cuando la tormenta ha amainado.

Ves lo fácil que es – dijo él -. Y yo asentí con la cabeza. Me di cuenta de que era sencillo, pero hasta entonces nunca había sido capaz de intentarlo. Aunque le había visto hacerlo tantas veces y sabía que él estaba esperando a que nosotros imitáramos s ejemplo e hiciéramos lo mismo. Recuerdo que me reí al ver lo sencillo que era y él se puso Su mano sobre mi hombro y dijo – Alégrate de SABER.

Fue como cuando estás aprendiendo a hacer algo y de repente te sueltas y te das cuenta de lo fácil que es, cuando dejas de pensar que no serás capaz de hacerlo bien; y después te dices a ti mismo “¡Dios mío, que fácil es!”

Entonces regresé  a la habitación y me di cuenta de que se trataba de lo mismo otra vez. Tan sólo era necesario hablar al corazón de lo que fuera que yo y los otros notábamos en esa habitación y se aquietaría.

Veamos – dijo, girando el brazo y mirando las caras de los que estaban sentados a su alrededor-. En realidad, es muy fácil. Cualquier persona a la que le gustan los animales, como por ejemplo los perros, sabe que cuando un perro se asusta  y se pone rabioso por el terror, o incluso muerde, si es capaz de hacer que el perro se dé cuenta de ello, de llegar a su conciencia interior y hacer que su voz penetre el terror del animal, se calmará enseguida; volverá a ser él mismo, tal como era antes, a su sensación habitual de seguridad y bienestar. Pues bien, esa persona lo consigue lo consigue tocando al animal o hablándole. Lo tranquiliza.

Lo mismo sucedió con la tormenta; al hablar a su corazón a su naturaleza Interior, se calmo; el miedo y el desorden desaparecieron.

Pero nadie puede hacerlo cuando él mismo siente pánico. Como tampoco nadie podría calmar a su perro si sintiera un miedo tremendo. Lo único que conseguiría sería hacer que el perro empeorase. Los animales son muy sensibles a nuestro estado de animo, así es la Naturaleza.

A fin de cuentas, se nos ha proporcionado el dominio sobre la Naturaleza para calmarla y guiarla, no para asustarnos y alterarnos con sus miedos.
Fijaros que somos nosotros los que hemos iniciado originalmente sus desórdenes; proceden de nosotros en primer lugar. Deberíamos ayudar y guiar, no crear desorden.

Volviendo a la habitación. De repente tuve la misma sensación que tuve cerca del lago; era yo quien debía calmarme, aquietarme y tranquilizarme, no debería crear más desasosiego al sentir miedo.

Dejó de hablar.

Nadie dijo nada durante un  rato. Algunos se movían incómodos en sus sillas, otros caminaban de un lado a otro o tosían, como suele hacerse en estas situaciones.
Aunque nadie dijo nada, se percibía escepticismo ante esta historia inverosímil.
Entonces alguien habló, era el más joven de ellos; el “Muchacho”, como le llamaba Jack, que hablaba muy pocas veces. Era el mismo que le había preguntado a Jack la noche anterior cuando les estaba describiendo a Davidsson, si se parecía a Cristo.

¿Podrías volver a hacerlo ahora? – dijo esta vez.

Se produjo conmoción en la sala. Había expresado en voz alta sus pensamientos, pero mientras que ellos pensaban que “no podía hacerlo ahora”, él estaba seguro de que Jack podía.

Sí, si fuera necesario – dijo Jack con tranquilidad, pero con convicción-. Pero, salvo que sea necesario, uno no debería hacerlo; no debe hablarse al corazón a menos que el corazón desee escuchar.

El grupo volvió a quedarse en silencio.
Todos ellos coincidían en que Jack era un tipo singular. Tenía una forma desconcertante de halar sobre las cosas. Hablaba con tanta naturalidad, como si fueran temas de conversación corrientes. No estaban acostumbrados a esos temas, pero la gran seguridad de Jack al menos les transmitía una idea de su propio convencimiento. La naturalidad con la que trataba esos temas era rara, nunca se avergonzaba en absoluto y nunca se cohibía por lo que pudieran pensar.
Al cabo de unos minutos el criado apareció con una bandeja de bebidas y empezaron a hablar entre ellos.   




Notas anteriores:

• La casa deshabitada.
• Acerca de la ética en la terapia floral.
• Prosperidad.
Consulta Terapéutica.
• Diagóstico floral a través del Eneagrama.
• Las Flores y el Embarazo.
• La Flor del amor y la caridad.
• La Mirada Femenina.
• Yo soy quien quien soy.
• Hambre, Amor y Flores de Bach.
• Pequeños Retratos: Grandes Necesidades.
• La terapia floral de Bach, desde sus inicios hacia nuestros días.

• El Síndrome de Burn out.
• ¿Por qué las mujeres somos tan critionas?
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