Estaban todos sentados alrededor de las brasas medio apagadas de un fuego de leña una tarde de septiembre. Era un grupo de “solteros” que pasaban el fin de semana con Jack Burton.
- Antes de que empiece, ¿alguien quiere algo de beber?; la bandeja está encima de la mesa allí, serviros. Podéis poneros cómodos, estais en vuestra casa. Me parece que yo también tomaré algo.
Cuando todos se hubieron acomodado de nuevo, Jack continuó:
- Como iba diciendo, Davidsson y yo fuimos a dar un paseo juntos.
- ¿Cuánto tiempo ha estado deshabitada esa casa? – preguntó.
Volví la cabeza para echar un vistazo a una casa bastante moderna situada a nuestra izquierda entre unos árboles.
- Unos cuantos meses, me parece. Por desgracia, han construido demasiado en este lugar y una casa de este tamaño no se vende fácilmente hoy en día.
- Es curioso – fijo él. Parce que haya estado vacía mucho más tiempo. Parece llena de fantasmas y tristemente solitaria.
- ¿Por qué? – dije - . no es una casa vieja, no tiene por qué estar encantada.
De repente se detuvo en seco y levanté la mirada. Para mi sorpresa i que estaba mirando hacia nuestra derecha a una vieja mansión isabelina en medio de un terreno grande justo delante de nosotros.
- Ah, aquella – dije. Es vieja, si tú quieres, pero no está deshabitada.
En aquel momento una muchacha salio caminando desde la casa y cruzó una pequeña puerta cerca de nosotros. Era la hija de nuestro jardinero y me sonrió al pasar, tenía una sonrisa alegre.
- Está deshabitada – dijo bruscamente -. Sólo hay fantasmas. No sé que hace esa chiquilla saliendo de allí. Es la única que está viva allí y no tiene nada que ver con un lugar como este.
- Ella – respondí- es la ayudante de la criada y la casa está habitada; en realidad, pertenece a una gente rica que la compró hace unos ocho meses. Algunos de ellos están saliendo de la casa en este momento. Tienen invitados; tienen invitados a menudo.
- Te digo que todos son fantasmas – replico tercamente – y la casa está afligida por falta de compañía.
Lo miré estupefacto. Parecía alterado y muy contrariado por algo.
Creo que era la primera vez que tenía semejante apariencia.
- Todos están muertos – dijo; como si hablara consigo mismo -. Un lugar tan bonito. Parece una tragedia. Qué raro que un lugar tan bonito esté deshabitado.
- ¡Vamos! – dije -. Sigamos.
No sabía que le había pasado y quería cambiar de tema. Pero no podía.
Algunos de ellos ahora estaban más cerca de nosotros; caminaban entre los parterres de flores, charlando entre ellos. Una muchacha del grupo rió y él estalló:
- Ya te lo he dicho. Mira sus caras, están todos muertos; y esa risa, ¡Dios mío! ¡Que triste!
La muchacha que se había reído paseaba con un hombre y sentí una punzada que me atravesaba. Eran jóvenes y guapos y parecía que hacían buena pareja, y el pensamiento de mi reciente ruptura sentimental me hizo sentir afligido.
Pasaron mientras estábamos observando y doblaron una esquina cerca de unos árboles.
- Trágico – volvió hablar -. Por qué diablos no viene alguien a vivir a este lugar; lo está deseando.
Se giró mientras hablaba y me miró, pero mis pensamientos todavía estaban en el recuerdo de mi tragedia.
- ¡Santos Dios! – le oí exclamar -. ¿No estarás muerto tú también?.¿Que diablos te ha pasado? – Miró fijamente a su alrededor con una expresión de horror en su cara-. Aquí hay más, todos muertos- murmuró cuando aparecieron más personas cerca de la curva en nuestro camino.
De repente se puso a caminar a zancadas y me costaba seguir su ritmo.
Al cabo de un rato, que pasamos en silencio, aflojó el paso y volvió a mirarme.
- ¿Por Dios, qué te ha pasado? – dijo -. No puedes estar realmente muerto, aunque parece que lo estés. ¿Po qué no despiertas y vuelves en ti? Sobreponte, hombre, por el amor de Dios.
No tenía ni idea de que estaba hablando, así que no dije nada, con la esperanza de que se le pasara ese estado tan raro. Siempre era bastante decidido en algunos aspectos. Quiero decir que tenía unos puntos de vista firmes sobre algunos temas, pero nunca lo había visto así hasta entonces.
|
Siguió mirándome durante un rato y luego siguió caminando mientras decía “Santo Dios” en voz baja.
Debía marcharse aquella tarde después de tomar el té y salvo que estaba bastante callado y preocupado, parece que mi familia no notó nada y yo no les dije nada. Pero advertí que mientras ellos no le miraban, permaneció sentado observando sus caras, una tras otra, como si estuviera perplejo y horrorizado.
Estaban todos sentados en silencio cuando Jack paró de hablar. Entonces uno de ellos dijo – Bueno ¿y qué? ¿Que pasó después de esto?
- ¡Oh! Tan sólo esto –dijo Jack-. Dice que casi todos en este mundo están muertos, que no estamos del todo vivos. Que todos andamos de un sitio a otro como fantasmas. Él es una persona extremadamente viva, ¿sabéis?, siempre lo ha sido. Le interesa intensamente todo en cada momento. Lo que más llama la atención sobre él es que está lleno de vida. De repente se había dado cuenta o más bien había visto que los otros no están vivos, que todos deambulaban como fantasmas vivientes. Insatisfechos, sin realizarse, aburridos, arrastrándose como fantasmas infelices. Lo disgustó terriblemente cuando lo vio claro por primera vez, aunque seguramente se había dado cuenta de ello hacía mucho tiempo, en realidad, lo había sabido durante toda su vida.
- Ya se ha recuperado del impacto pero, ¡válgame dios!, cuanto se alegra cuando encuentra alguien vivo de verdad, que vive completamente cada momento.
- Parece como si estuviera de acuerdo con él – dijo uno de los que estaban escuchando.
- Así es. Ahora sé qué quiere decir, aunque me costó tiempo comprenderlo. Y en la época de la que os he estado hablando yo estaba casi muerto. Pensaba que mi vida era un fracaso a causa de un compromiso de matrimonio roto y me parecía que no había nada por lo que valiera la pena vivir. Así que debí parecerle especialmente horrible.
- Pero, ¿sabéis una cosa?, la mayoría de personas son así; han estado muertos después de una experiencia como la mía o todavía no han estado nunca completamente vivos. Como mínimo, desde que eran niños; la mayoría están vivos hasta que dejan que se estropee todo.
- Si lo vierais, entenderíais lo que quiero decir. Extremadamente vivo, así es él. Lleno de interés por todo y lleno de compasión, pero no sopota el sentimentalismo. SABE lo que SABE y dice que depende de cada uno ESTAR VIVO aquí y ahora. Y muy pocos de nosotros lo estamos.
Jack miró a sus amigos y supo que su comentario era cierto.
- Puede que a él le vaya muy bien – refunfuñó uno de ellos de mal humos-, pero quizás tenga algo por lo que estar vivo; la mayoría de nosotros realmente no lo tenemos.
- Lo tenemos – respondió Jack-. Nos tenemos a nosotros mismos, por eso debemos estar vivos y además es un aliciente muy grande. Tan sólo SER nosotros mismos y en ese momento todo lo demás cobra un interés vital; pero normalmente estamos ocupados haciendo lo que otra persona quiere que hagamos y dejando que nuestro Yo quede en segundo plano, en lugar de expresar nuestro verdadero Yo. Si lo hiciéramos, ¡válgame Dios!, tendríamos suficiente aliciente y sin duda estaríamos VIVOS.
- Tenía toda la razón cuando me dijo “Despierta, tú también estás muerto”.
- Y ¿Qué hay de las personas de la casa? ¿Eran personas reales?
- Si, eran personas en cuerpos humanos, si es a lo que te refieres.
Pero no eran reales, no estaban VIVOS. Tenía toda la razón ahora lo sé. Eran personas muertas deambulando, no Seres Vivos. Ahora me doy cuenta de la diferencia.
- Ninguno de vosotros está realmente vivo –continuó, mientras los miraba con una sonrisa-. Pero lo estaréis; por lo menos eso espero. De todos modos, entenderéis lo que quiero decir cuando lo veáis.
- ¿Cuándo vendrá?
- Mañana por la mañana – contestó Jack.
Se hizo un silencio y entonces alguien que hasta ese momento no había hablado dijo:
- Supongo que se parece más a cómo era Cristo que ninguna de las personas que conocemos.
- Sí, dijo Jack -. Exacto, también lo he pensado muchas veces. Debe de ser como Cristo realmente era. Rebosante de vida, alegría, interés y compasión. La suma total de lo que constituye el AMOR, hasta donde somos capaces de entenderlo ahora. |