LA MIRADA FEMENINA DEL AMOR Y LAS ESENCIAS FLORALES

“El corazón tiene razones que la razón ignora”
(Blaise Pascal)

No se puede pensar en un solo tipo de amor.
Cada historia es tan particular que no es raro que una pareja, cuando se enamora, crea estar inventando un sentimiento al que los demás nunca tendrán acceso.


En el siglo V antes de Cristo el filósofo griego Platón escribió en “El Banquete”, que los primeros hombres tenían la acabada forma de un cuerpo perfecto, completo y cerrado, a la manera de un círculo. Eran criaturas andróginas, es decir, reunían los dos sexos en un solo cuerpo.
Estos seres totales se creyeron invencibles y trataron de escalar los cielos para atacar a los dioses. Obviamente fueron castigados; los dioses los cortaron en dos, de manera tal que quedaron partidos en dos mitades sexuadas, incompletas pero complementarias.
Cuenta el mito que desde aquella separación consumada en un pasado remoto, los seres humanos estarían tratando de volver a reunirse con aquella mitad perdida mediante el acto sexual.
El mito griego guarda cierta relación con el pasaje de la Biblia que cuenta que Eva fue creada a partir de una costilla de Adán, como si antes Adán hubiera reunido a los dos sexos. Según la tradición hebrea que se relata en el libro del “Zohar”, antes de venir a la tierra esas dos mitades son separadas y enviadas a animar dos cuerpos diferentes.

Por medio del casamiento, el Dios los une como antes y vuelven a ser otra vez un Alma y un Cuerpo únicos.
Las Almas que no han hallado sus verdaderas compañeras en la tierra seguirán buscando después de la muerte. Así los suspiros que parten de los seres resuenan en el Alma en busca de su “Alma gemela”
También en oriente, los Tantras (antiguos escritos hindúes y budistas) utilizan el simbolismo sexual para expresar la unión de los opuestos.

En el Taoísmo, la unión se expresa a través de los símbolos del “Yin y el Yang, que son los antiguos nombres chinos de los dos polos complementarios de la existencia, el receptivo y el activo. El Yin es la energía oscura, pasiva, receptiva, sensible e intuitiva. El Yang es la energía iluminada, activa, dura, masculina y racional.
En nuestro mundo, así como cada hombre y cada mujer, estaría formado por la unión, más o menos feliz, más o menos equilibrada de la unión de ambas energías.
En el Amor humano se entrelazan lo sagrado y lo profano al mismo tiempo, éste es un aprendizaje a lo largo de la vida, va caminando desde el amor infantil hasta el amor maduro, que incluye el respeto de si mismo, al otro y la pareja.

Buscando nuestra otra mitad. Cada uno de nosotros porta en determinadas circunstancias de vida, diferentes Quantums de energía asociados al nivel de evolución de consciencia, valores, y mayor o menor conocimiento de sí.
Esto significa que cada uno tiene un rango de frecuencia o vibración en particular, por lo tanto son como dos imanes que se atraen, resonará esta frecuencia y por lo tanto atraerá a su similar.
Esto no significa que llegará a su vida el perfecto amor, sino el que le toque vivir como experiencia.
Imaginemos que una mujer debe portar un 70 % de Ánima y un 30 % de Ánimus (según los arquetipos de Jung), siendo ésta la frecuencia perfecta, por lo tanto atraerá para sí a un hombre que portará un 70 % de Ánimus y un 30 % de Ánima. Estos valores imaginarios en perfecto balance, aún así a pesar de ser su Alma gemela tendrán un gran desafío, NO competir, sino compartir.

“Loado sea el amor en el que no hay poseedor ni poseída, pero los dos se entregan”. (J. L. Borges, de su libro La cifra)

Imaginemos que estos porcentajes de energía femenina y masculina se van alterando y llegan a puntajes muy disarmónicos como un 55 % y 45 %, éste desequilibrio les atraerá personas que vibran en ese mismo rango de energía.

Éste desbalance desde ya les generará muchos problemas, aunque se sientan locamente enamorados, después de la efímera pasión, tendrán importantes problemas, sentirán que el otro no es como lo idealizaron, habrá recriminaciones, distanciamientos, resentimientos, culpa, desilusión, sufrimiento y posiblemente depresión...




Notas anteriores:
• Terremoto en Chile
• La Flor del amor y la caridad
• La Mirada Femenina
• Yo soy quien quien soy
• Hambre, Amor y Flores de Bach
• Pequeños Retratos: Grandes Necesidades
• La terapia floral de Bach, desde sus inicios hacia nuestros días.

• El Síndrome de Burn out
• ¿Por qué las mujeres somos tan critionas?

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