Por Rosa Castelló

El diccionario de la lengua castellana nos define la palabra MASCULINIDAD como “propio de los hombres” por lo que se deduce que el comportamiento de los
varones tiene que ceñirse a determinadas normas, actitudes, formas, incluso pensamientos, maneras de actuar, pensar, sentir, vivir. En realidad es muy difícil resumir en que consiste “lo propio de los hombres” ya que a través de la historia el papel de estos se ha visto forzado a ser fuerte, valiente, protector, obligado a ejercer la autoridad a no mostrar sus flaquezas “los hombres no lloran”,  por lo que el rol que la vida les ha impuesto no es precisamente fácil aunque alguno se sienta muy orgullosos por ello.

El varón debía cubrir con la máscara de la fortaleza que le correspondía el dolor, el amor, el llanto, el pesar, si quería ser considerado todo un hombre pero las cosas han cambiado, las presiones sociales cada vez les obligan menos a una determinada forma de actuar, cada vez el hombre se va sintiendo más libre de expresar su derecho a mostrar como todo ser humano, sus miedos, sus inseguridades y sus pasiones sin por ello dejar de ser todo lo masculino que su condición exige. Por fin el hombre puede ser lo que realmente quiera ser y “qué quiere ser”.

Siempre se ha relacionado la masculinidad con la heterosexualidad y en ningún momento aparece la posibilidad de consideración a cerca de esta condición con la homosexualidad. Parece ser que sólo son manifestaciones propias de ellos el amaneramiento, la actuación frente a la vida de una forma más o menos femenina pero ¿es esto correcto? ¿no cabe la masculinidad en una persona de condición homosexual?
Vamos a hacer un pequeño recorrido por la historia, veamos cómo se consideraba esta condición y como han variado las situaciones y circunstancias de estos seres humanos que nacen o se hacen diferentes.

El Dr.Hugo Liaño, profesor de neurología del hospital Puerta de Hierro de Madrid en uno de sus artículos nos decía: “la homosexualidad no es una enfermedad, ni siquiera una desviación de la normalidad, es simplemente una variación de la orientación sexual”. Esta afirmación era presumible hace muchos años, pero hoy podemos ir más lejos: la neurociencia y sus instrumentos de estudio lo demuestran. Esta condición sexual está presente en la Biblia, en la cultura egipcia, los griegos y los romanos nos dejaron testimonios de su existencia, también los árabes en el Al-Andalus. Aparecen en la historia figuras de las que nadie duda de su masculinidad, como Alejandro Magno, gran guerrero y conquistador cuyo papel en la historia nadie cuestiona; Julio César, emperador romano, cuya capacidad de autoridad puede ser cuestionada pero no ignorada; Oscar Wilde, padre de 2 hermosos hijos y autor de numerosas obras teatrales. Todos ellos en su vida privada tenían un comportamiento de inclinaciones sexuales peculiares. Es bien sabido que algún grado de conducta homosexual se detecta en unas 65 especies animales, lo que nos hace pensar por lo menos en el caso de algunos seres vivos que puede ser una inclinación congénita.

Hasta hace aproximadamente 25 ó 30 años la posibilidad de que el cerebro masculino y el femenino fueran diferentes no tenía posibilidades de respuesta ya que los métodos de investigación se realizaban en cadáveres y puesto que la actividad cerebral se realiza por estímulos eléctricos y estos desaparecen al fallecer era muy difícil las investigaciones científicas.

En 1991 un neurocientífico Simon Le Vay publicó un estudio realizado sobre los cuatro núcleos que posee el hipotálamo anterior en los cerebros de 3 tipos de sujetos: hombres y mujeres heterosexuales y hombres homosexuales. Según el autor la medida de núcleo INA-H-3 (uno de los núcleos), era más grande en el cerebro de los hombres heterosexuales que en el de las mujeres heterosexuales y los hombres homosexuales. Su trabajo produjo una gran polémica pero debido a los defectos en lo métodos de investigación esta sexo diferencia no quedo bien definida por la dificultad que representaba demostrarla a través de la anatomía microscópica.

En los últimos años se ha llegado a conocer gran parte de la actividad cerebral gracias al descubrimiento del PET (tomografía por emisión de positrones) o del RMI (resonancia magnética) que nos han permitido saber que el cerebro femenino es más simétrico con un mayor reparto bilateral de la información que favorece el proceso verbal y para la inteligencia emocional y que le masculino es más asimétrico y menos bilateral en sus funciones, por lo tanto menos seguro pero a la vez presenta una mayor disposición en las tareas espaciales y matemáticas. Estas diferencias se detectan ya a temprana edad. Al final no se tiene la certeza de si el homosexual nace o se hace.

Nos encontramos pues ante un ser humano que nace diferente no es retrasado, sus capacidades intelectuales están perfectamente registradas, y su desarrollo físico no presenta ninguna dificultad y mientras dura su infancia no hay ninguna diferencia con los demás niños. La situación empieza a cambiar cuando a la edad correspondiente, como a los demás niños, les hace desperar a esa “irregularidad” en cuanto a sus instintos sexuales se refiere y entonces comienza para algunos un calvario que cuestiona irremediablemente su masculinidad, lo que puede llegar a convertirse en un silencio absoluto al miedo de la respuesta ante sus inclinaciones convirtiendo su vida en un infierno de dolor, rabia, rencor, impotencia. Esta ocultación de sus inclinaciones reprimida y ocultada le puede conducir a enfermar no sólo psíquicamente.

Sin embargo la tendencia es la ocultación de sus emociones en el momento que toman plena conciencia de lo que ocurre despertando en ocasiones ira, frustración, una gran ansiedad, lo que les puede llegar a provocar problemas físicos afirma el psicólogo estadounidense Charles de Spielberguer profesor de la Universidad de South Florida y uno de los más prestigiosos investigadores sobre las emociones como la ira, la ansiedad, la frustración, etc., en el desarrollo de las enfermedades cardíacas “la frustración que crea la necesidad constante de controlar y negar determinadas emociones es lo que acaba debilitando las defensas del cuerpo” asegura que estas sensaciones son un proceso que experimentan de forma natural todos los individuos.

Algunas personas experimentan el mundo con una sensación de mayor peligro que otras. Cuanto mayor es esta sensación mayor ansiedad se experimenta. Por ejemplo cuando se siente que ha sido tratado injustamente, esto provoca enfado o ira. Algunas personas lo aceptan y lo expresan y otras bloquean esta expresión y luchan contra ella lo importante es la forma con la que el individuo maneja estas emociones. La ira, la rabia, el resentimiento por lo que les toca vivir es algo natural y normal lo anormal es la defensa constante contra las emociones tratando de controlarlas o esconderlas.

¿Se podría evitar todo este dolor? Esta bien demostrado que en ocasiones es necesario recurrir a terapias para ayudar a la aceptación de una vida “diferente”, una de ellas es sin duda alguna la terapia floral del Dr. Bach cuyas herramientas conceden la posibilidad de reconocer y acepar sus inclinaciones sin renunciar en ningún momento a su masculinidad innata.

El concepto del Dr.Bach de que no hay enfermedades sino enfermos se basa en las formas de sentir de cada ser y la conflictiva de este colectivo se basa en sus sensaciones y en como se viven de una forma individual, por lo que puede ser de gran ayuda ante todos los posible sentimientos y sensaciones y conducirlos dulcemente hacia la aceptación ante algo que está claro que no se puede cambiar.

“Alteración del estado de ánimo, con disminución del actividad psíquica, que afecta principalmente a l componente afectivo de la personalidad”

Esta es la definición obtenida del DSM-IV sobre la depresión, que se relaciona de forma muy próxima al sentir de muchos de ellos, pues presentan síntomas que se asocian a esta forma de vivir.

Vamos a hacer un breve resumen de síntomas y maneras de sentir y su correspondencia floral de forma más allá de lo personal aunque no debemos olvidar nunca el considerar la tipología del individuo, su esencia y su sentir siguiendo la filosofía del Dr.Bach

SÍNTOMAS
CORRESPONDENCIA FLORAL
• Insomnio o Hipersomnia Scleranthus, Star of Bethlehem, White Chestnut y Pine
• Inactividad o Hiperactividad Wild Rose, Rock Rose, Star of Bethlehem, Impatienes, Vervain y Olive
• Pérdida de interés o placer en las actividades cotidianas o disminución el impulso sexual Wild Rose, Gorse y Gentian
• Pérdida de energía y sensación de fatiga Olive, Hornbeam y Centaury
• Sensación de inutilidad autoreproche o culpabilidad Pine y Larch
• Disminución en la capacidad de comprensión y concentración Clematis y Cherry Plum
• Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio Walnut, White Chestnut, Cherry Plum y Gentian
• Ira, rencor y resentimiento Holly y Willow
• Desesperanza Gorse
• Tristeza, llanto frecuente Sweet Chestnut y Mustard
• Irritabilidad, agresiones contra uno mismo Pine
• Ingesta no apropiada de antidepresivos, nicotina, alcohol, cafeína, etc... Crab Apple y Agrimony
• Inseguridad Larch y Mimulus
• Miedo a la no aceptación Mimulus
• Baja auto estima Centaury

Sin ninguna duda pueden aparecer muchas más sensaciones, formas de sentir, y actuar que quedan a criterio del buen hacer del terapeuta.

La terapia floral de Dr.Bach dispone de un sinfín de posibilidades para ayudar a entender que su comportamiento masculino es completamente paralelo y exactamente igual a cualquier varón heterosexual y está expuesto a los condicionamientos de vida del momento y lugar en que le ha tocado vivir, puede presentar comportamientos totalmente reconocibles en cualquier varón no homosexual, sólo difiere en cuanto a sus inclinaciones sexuales tal como nos decía el Dr.Hugo Liaño y con esta terapia se les abre la posibilidad de aceptar quienes son y que como todo ser humano tienen derecho a buscar y encontrar la paz de espíritu para poder aprender en “este día de colegio” (Dr.Bach) que nos ha tocado vivir.

 


Notas anteriores:
• Terremoto en Chile
• La Flor del amor y la caridad
• La Mirada Femenina
• Yo soy quien quien soy
• Hambre, Amor y Flores de Bach
• Pequeños Retratos: Grandes Necesidades
• La terapia floral de Bach, desde sus inicios hacia nuestros días.

• El Síndrome de Burn out
• ¿Por qué las mujeres somos tan critionas?

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